Sebas García tiene confianza de sobra para afrontar el gran reto de su vida

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Fecha Lunes, 11 noviembre 2019

Con 30 años, Sebastián García Rodríguez acaba de conseguir uno de los grandes sueños de su vida, algo que lleva persiguiendo varios años y que hoy puede gritar a los cuatro vientos: ¡Es jugador del European Tour!

No ha sido un camino de rosas, ni mucho menos, pero el esfuerzo ha merecido la pena, y el sufrimiento (especialmente de este fin de semana) ha dado sus frutos, ya que en dos semanas arranca la temporada 2020 del European Tour y él es jugador de pleno derecho para todo el año.

“Al principio de esta temporada no tenía nada y ahora lo tengo todo. Empecé jugando el Alps Tour (3ª división) y lo termino con la tarjeta en la mano del European Tour (1ª división), así que puede decirse que es el mejor año de mi vida. Pero no ha sido nada fácil, el trabajo y el sufrimiento han estado muy presentes, tanto en lo deportivo como en lo personal, pues ha habido muchos cambios en mi vida para poder estar ahora mismo donde estoy. He cambiado de horarios, de rutinas y hasta de casa. Me he puesto en manos de un psicólogo y me he dado cuenta de que tengo que ser un poco más egoísta sin dañar a la gente. Pero me quedo con todo lo bueno de este año, con todos los que han estado a mi lado, me acuerdo de Ángel Hidalgo, Win (Gonzalo Vicente), Jordi García del Moral, de los primeros torneos del Alps y de todo el trabajo. Ha habido torneos en los que he estado hasta nueve horas en el putting green. El trabajo es lo único que te hace mejorar.”

Esta pasada semana, Sebas se jugaba todo a un torneo, la final del Challenge Tour que se ha disputado en Mallorca. Aunque lo tenía bastante bien encaminado para conseguir el objetivo de quedar entre los 15 primeros del ranking 2019 y dependía de él, ha tenido que sufrir hasta el último hoyo del último día para poder celebrar que conseguía su sueño del European Tour. Y eso que tuvo un gran arranque, pues tras la segunda jornada marchaba tranquilo en el top-5, pero el fin de semana todo cambió.

“Estuve muy confuso los dos días. Tuve muchas dudas con el viento, el palo que tenía que pegar, la distancia que quería hacer. Dudaba de todo y no estaba nada cómodo. Fueron cayendo bogeys por errores tontos que en otras ocasiones podrían haber sido hasta birdies. Yo mismo me decía al principio de la semana que era un torneo más, pero la presión me fue comiendo poco a poco. De repente, tuve una sensación que nunca antes había tenido en mi carrera. Empecé a pensar en el miedo a fallar. Estaba más pendiente del error que de dónde quería que fuera la bola, eso provocaba dudas y de ahí venían los errores.”

Por suerte para él, esto le ha llegado en un gran momento de madurez personal y profesional, por lo que, a pesar de estar muy contento por lograr este éxito, no se ha vuelto loco y ya ha analizado todos los errores del fin de semana, esos que han estado a punto de echar por la borda el trabajo de todo el año.

“Lo bueno es que me he dado cuenta de lo que ha pasado, y eso mola. Por suerte, no es algo técnico como un cambio de grip o similar, esto lo puedo arreglar más rápidamente. Cuando me vuelva a pasar lo tendré identificado. Con eso me quedo. Siempre cosas positivas. Siempre aprender.”

Lo que tiene claro es que esto no para, que casi no hay tiempo para el descanso o para muchos más análisis, ya que, pese a estar en noviembre, en dos semanas arranca su aventura en el European Tour con el torneo de Sudáfrica, en Leopard Creek, y ahora lo que tiene como primer objetivo es buscar un caddie que le acompañe en este desafío.

“Esta semana ha estado conmigo Manuel Gil como caddie, y ha trabajado de forma espectacular, pero en realidad él es mi manager, así que necesito a otra persona para esa función de caddie. Mañana mismo me reuniré con mi equipo y veremos qué opciones hay, es una decisión importante y por eso es bueno tomarla entre todos.”