Las chuletas de golf hablan de tu swing

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Fecha Sábado, 26 septiembre 2020

Una gran pista que hablará de tu swing son las chuletas; hablan por sí solas. Analizándolas te darán pistas sobre la línea y el plano de tu swing.

Con el nombre de “Chuleta” se denomina al pedazo de hierba que arrancamos del suelo como consecuencia de algunos golpes. Realizar una chuleta no supone un error en sí y además puede ayudarnos enormemente a conocer, entre otras cosas, la trayectoria del swing en el impacto. Si sabemos interpretarlas, las chuletas nos facilitarán gran cantidad de información relevante.

Para los que comienzan a jugar al golf el swing es un movimiento coordinado y equilibrado de todo el cuerpo en torno a un punto fijo y la clave del proceso es el equilibrio. Es un movimiento que dura sólo un segundo o dos, pero hay que aprender a realizarlo bien.

Casi tos golfistas tienden a caer en la tentación tan recurrente de querer pegar la bola cada vez más larga con el drive, algo muy natural, pero muy dañino.

“Las chuletas han de ser finas, como un billete de un dólar, y apuntando al objetivo” Ben Hogan

-Chuleta demasiado profunda, swing demasiado vertical. La más común de las chuletas. Se produce por un bloqueo de las muñecas en el momento del impacto y conlleva la pérdida de velocidad y reducción en la distancia alcanzada

-Chuletas poco profundas indican que se ha llegado al suelo antes de impactar con la bola, lo que supone que hay desviación en la bajada. Aquí hay que intentar juntar más pies en el stance

-Chuleta hacia la izquierda del objetivo, el palo viene de fuera hacia dentro.

-Chuleta hacia la derecha del objetivo, el palo viene de dentro hacia fuera.

Los golfistas altos de estatura suelen obtener una chuleta más profunda que los jugadores bajitos, ya que llegan a la bola en un ángulo de ataque más vertical.

Para ser un buen golfista se deben reponer las chuletas, pero requiere cierta maña. No se trata de recuperar el trozo, tapar la herida y ya está. No. Cuando la chuleta se recupera entera o en trozos sueltos, conviene ponerlos en el sentido que tenían. A continuación, se pisan con firmeza para que se integren en el lugar del que salieron. Una chuleta colocada, pero sin pisar se secará por falta de humedad, mientras que bien pisada, recibirá humedad por capilaridad y recuperará en el acto.

Una chuleta no repuesta tarda de dos a tres semanas en recuperar.