La primera lección de vida me la dio el golf con nueve años

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Fecha Lunes, 22 abril 2019

¡Hola a todos!
Por fin ha llegado la calma, es decir Semana Santa, puedo sentarme y empezar a escribir. Me encantan esos días en los que casi todo el mundo se detiene, está de vacaciones y puedo aprovechar para trabajar en todas esas cosas que durante el día a día se me ocurren pero que no puedo parar a desarrollar. En estos momentos siento, en cierta manera, que cojo ventaja frente al mundo, y eso me encanta. Me encierro, apenas duermo y no salgo hasta que todas esas ideas empiezan a coger forma, incluso me llego a mimetizar con la estancia, muy a lo Sherlock Holmes. Claro, luego pasa lo que pasa, que vuelve el laborable y tengo que sacar fuerzas de donde sea. Esa soy yo. 


Algunos me conoceréis, otros muchos no. Me introduzco con la mayor brevedad posible. No os confiéis, es mentira. 
Nacida en Madrid, del año 91, jugadora profesional de golf, Gerente e Instructora de Golf Vídeo Escuela, Arquitecta Técnica y Paisajista (ambas por la Universidad Politécnica de Madrid), como consecuencia de esto último, exjefa de obra durante casi cuatro años.
Comencé mi andadura por el golf gracias a mi padre, Alfredo. Mi padre trabajaba como delegado de marketing por toda Europa en una empresa farmacéutica. Hasta que un buen día este magnífico deporte se cruzó en su vida y decidió dar un giro de 360º, dejar su trabajo y emprender un nuevo camino. Conoció al que sería su maestro y socio durante los siguientes años de su vida, Juan Francisco García-Estrada, tío de nuestra querida María García-Estrada. Juanfran dedicó tres años a formar a mi padre técnicamente y como instructor, basándose en la metodología de David Leadbetter, que tan bien conoce él. Ambos fundaron Golf Vídeo Escuela en el año 1998. 


Era junio del 99 y Alejandra, hermana de María estaba disputando el Campeonato de España de benjamines, alevines e infantiles en la Real Sociedad Hípica (actualmente el club al que pertenezco). Yo tenía 8 años y me quedé impresionada con aquello, la entrega de premios, tantos niños y niñas, las chaquetas rojas y esas placas tan grandes que portaban los ganadores. Deseaba poder jugarlo al año siguiente y así lo hice.
No fue difícil situarme con el hándicap necesario para poder jugarlo al año siguiente, puesto que contaba con dos maestros insuperables y yo ya apuntaba maneras de cabezonería suprema. Y allí nos presentamos, en Palma de Mallorca, para disputar mi primer Campeonato de España (año 2000). No se me olvidará nunca esto que os voy a contar y espero sirva a muchos de vosotros como experiencia, sobre todo a los que tenéis peques golfistas. 


Llegamos a Santa Ponsa II, hicimos la vuelta de reconocimiento (como lo llama mi padre) y al acabar nos fuimos directos a realizar el registro, entramos en la oficina del torneo, me dieron mis acreditaciones y el listado de participantes. Fue en ese momento cuando todo cambió, me dispuse a mirar la lista, ordenada lógicamente por hándicap, la cual encabezaba:

Carlota Ciganda Machiñena.........hcp 5,5

En ese mismo instante se me saltaron las lágrimas, no entendía exactamente muy bien cómo una compañera de 10 años podía tener ese hándicap. Conseguí, a duras penas, no ponerme a llorar como una magdalena delante de mi padre, ya que muy ingenua de mi, al llegar a Palma pensaba que, a pesar de ser de las pequeñas, podía tener opciones de quedar cerca de la cabeza en aquel torneo. Con un nudo tremendo en la garganta me volví con mi padre en el coche al hotel, sin poder articular palabra en todo el trayecto. Una, que ya era sensible desde pequeña, y ya por entonces solo pensaba en ganar, tal y como hacía en la gran mayoría de deportes que practicaba en el colegio.
Me habían explicado a la perfección la técnica, la rutina y todas las reglas. Pero no me habían avisado de que me iba a encontrar con Carlota.