Gonzalo hace un parón en busca de recuperar la ilusión… y el swing

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Profesionales
Fecha Martes, 10 diciembre 2019

“Por fin ha terminado la temporada.” Eso es lo que pensaba Gonzalo Fernández-Castaño nada más finalizar su participación en el Afrasia Bank Mauritius Open, torneo en el que el madrileño ha finalizado en el puesto 43º y que significaba el punto y final a un año golfístico con bastantes más sombras que luces.

Precisamente, este último torneo en Islas Mauricio ha sido un gran reflejo de lo que ha sido toda la temporada, pues las cosas no han terminado de salir bien en ningún momento y si no fallaba el putter, fallaban los hierros, y si no, el juego corto o el driver… Nunca estaba todo alineado para que Gonzalo pudiera sentirse a gusto en un campo, y eso le ha llevado a perder la tarjeta completa del European Tour 2020, aunque sí mantiene una categoría que, junto a las invitaciones que reciba, le permitirá jugar alrededor de 15 torneos de este circuito el próximo año.

Pero eso será después de un tiempo de desconexión absoluta de la competición, mínimo dos o tres de meses en los que Gonzalo busca algo más que alejarse de los campos y descansar, lo que realmente está buscando es volver a ilusionarse por jugar al golf y recuperar su swing, ya que esta temporada ha sido tan dura y exigente, sobre todo a nivel mental, que ha llegado a perder las ganas de seguir disfrutando de este deporte que tantas cosas buenas le ha dado.

Días como el pasado domingo son un fiel reflejo de lo que han sido varias de sus semanas, pues estaba realizando una de sus mejores actuaciones del año (-7 tras 16 hoyos), hasta que un triple bogey en el 17 le hacía caer hasta más allá del puesto 40º, algo que en estos torneos de principio de temporada sirve para muy poco. Y es que Gonzalo nos confesaba que esta ha sido una de las mejores semanas del año, se sentía cómodo y pegando bien a la bola, pero el problema ha venido al no ser capaz de cuadrar las distancias, si no se iba largo, se quedaba corto, y así es difícil tener un buen torneo.

De hecho, cuando el viernes lograba un eagle milagroso en el último hoyo para poder superar el corte, no fue precisamente una gran alegría para él, ya que tenía la cabeza más en el parón que en seguir jugando el fin de semana. El nivel de agotamiento mental al que ha llegado Fernández-Castaño sólo lo sabe él, y es por eso que si por él fuera, no volvería hasta Valderrama (finales de abril), pero es probable que tenga que hacerlo antes, finales de febrero en los torneos de Omán y Catar, que más de un año se le han dado bien, o Kenia.

El objetivo es que todas estas semanas de desconexión del golf le sirvan para recuperar la ilusión por el golf, que vuelva a encontrar las ganas y, ojalá, reencontrarse con el juego que le hizo ganar siete veces en el European Tour, jugar varios ‘Majors’ y entrar en el top-30 mundial.