El miedo al servicio del golf

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Fecha Jueves, 23 diciembre 2021

El miedo, como todas las emociones, es una reacción natural que, en pequeñas dosis, ayuda a concentrarse y a mantener el cuerpo ágil y la mente activa, vital para jugar al golf.

 

Sentir un poco de miedo en determinados golpes o situaciones no tiene por qué ser negativo e incluso puede jugar a nuestro favor si sabemos cómo. Genera un estado de alerta general y de activación que facilita la concentración y prepara nuestro cuerpo para la acción.

 

El miedo es necesario, incluso puede ser una ayuda para mejorar nuestro juego. Evitar un slice, que no nos suden las manos a la salida del tee del 1, no caer en el bunker o en el lago es algo, muchas veces, inevitable, pero mantener el miedo bajo control si se puede controlar. 

 

La dificultad es cuando comenzamos a asustarnos por sentir miedo, cuando empezamos a preocuparnos y a tener pensamientos negativos que nos anticipan todo lo malo que nos puede ocurrir en un putt o en ese hoyo con un obstáculo de agua. Y cuando los pensamientos negativos se apoderan de nuestra mente, se apoderan también de nuestro swing.

 

Los equivalentes del miedo que padecemos ante la expectativa del error, se manifiestan en ansiedad y angustia y la mayoría de las veces son desproporcionados con respecto al riesgo asumido. Con frecuencia ante una toma de decisión que involucra riesgo, la ansiedad nos acomete y desencadena el reiterado ciclo del temor, que termina con un doble o triple bogey, cuando todo se podría haber arreglado con uno simple. No cabe la menor duda, que en estas condiciones estamos actuando sobre la base de fracasos anteriores.

 

El miedo es libre, pero el que lo supera es verdaderamente libre.

 

No te pongas límites, estás en un campo maravilloso de golf, sintiendo la brisa y el sol en la cara, disfrutando de lo que más te gusta en compañía de amigos. Que el miedo a fallar no te arruine el día.