Desmontando la “leyenda negra” del golf III

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Fecha Miércoles, 11 marzo 2020

La grandeza de este deporte es que se puede practicar desde los 4 hasta los 100 años. Puede ser un deporte de alta competición o un pasatiempo sano para jugadores senior. Además, es un modelo ejemplar de convivencia donde es posible que abuelos, hijos y nietos participen de la misma actividad deportiva.

Al golf se puede jugar sólo, en familia, con amigos y hasta una edad muy tardía. Para iniciarse, no hace falta una gran preparación física, pero sí una buena tonificación y calentamiento antes de salir a jugar. Se practica en plena naturaleza, mientras se disfruta de un agradable paseo.

Si se comienza a practicar desde pequeño, puede convertirse en un deporte de alta competición y quién sabe si en un modo de vida en el futuro. Muchos jugadores amateurs dieron el salto a profesionales y hoy por hoy es su trabajo. Una profesión preciosa, viajando por lo ancho y largo del mundo, entrenando y compitiendo en lugares paradisiacos. También exigente.

El golf es un deporte muy completo y recomendable para practicarlo desde los 4 años hasta los 99 años.

A la edad donde las responsabilidades laborales son menores o se ha llegado al “júbilo” de jubilarse, el golf es un pasatiempo ideal. Se hace deporte, sin sobresaltos ni enormes esfuerzos, se pasea por parajes maravillosos, donde naturaleza y fauna se funden en agradables mañanas o tardes, se crean relaciones con otras personas y quién sabe si una buenísima amistad…

“El golf es estupendo para el equilibrio mental, y será más importante en el futuro. Vamos a una sociedad con muchos jubilados con tiempo libre, y ese tiempo hay que llenarlo. Ahí entra el golf como una actividad recomendable”, destaca el traumatólogo Alfonso del Corral.

Cada vez juegan más al golf hombres y mujeres mayores de 50 años.

De las casi 300.000 licencias que hay actualmente en toda España, más de 115.000 son de mujeres y hombres mayores de 50 años.

La práctica de este deporte también ayuda a combatir y ralentizar enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer y el Parkinson.

El golf tiene muchas virtudes, entre ellas potenciar la convivencia y la participación entre las distintas generaciones. Por la idiosincrasia del juego, es posible que abuelos, hijos y nietos participen de la misma actividad en un modelo ejemplar de convivencia.

Es una bella estampa ver a padres jugando con hijos, a abuelos con nietos, convirtiendo al golf en un deporte único. Del mismo modo, personas con muy distinto nivel de juego pueden competir juntas, gracias al sistema de hándicap.

Golf para todos.