Debate: ¿Dónde está la línea entre espectáculo e intimidad?

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Profesionales Promoción, desarrollo y formación
Fecha Jueves, 11 junio 2020

Hoy por fin vuelve el golf profesional tras más de tres meses de parón por la crisis del Coronavirus, y lo hace por todo lo alto con un espectacular torneo del PGA Tour en el que, salvo Tiger Woods, estarán todas las grandes estrellas del golf mundial. Eso sí, la única manera de disfrutarlo será a través de la televisión, pues como parece lógico, será sin público en las gradas, al igual que el resto de deportes que ya están volviendo.

Que el deporte de alto nivel es un negocio de los más potentes del mundo ya no sorprende a nadie, las televisiones pagan cantidades desorbitadas de dinero para explotar sus derechos de emisión, y se rompen la cabeza para buscar más maneras de llegar a los espectadores, y más ahora que la gente necesita de manera urgente sus entretenimientos tras estos meses de malas noticias constantes.

La noticia que motiva a que escribamos este texto es que el PGA Tour, a petición de las televisiones, ha decidido poner un micrófono a ciertos jugadores durante los torneos para que el espectador sienta que está acompañando en todo momento a los Rahm, McIlroy, Thomas etc…

El primero en acceder a esta innovación ha sido Rickie Fowler, uno de los golfistas con mayor tirón entre los jóvenes, que estará microfonado durante las cuatro rondas del Charles Schwab Challenge. La idea inicial de la CBS, propietaria de los derechos televisivos, era que también lo llevaran sus dos compañeros de partido y grandes amigos Jordan Spieth y Justin Thomas, pero fue el propio Thomas el que en la previa del torneo aseguró que él no iba a acceder a eso:

“Lo que yo hablo con mi caddie o con mis compañeros de partido es algo que no incumbe a nadie más que a nosotros. Si yo quiero que algo se sepa, ya lo diré en la rueda de prensa, en cualquier entrevista o a través de mis redes sociales. Pero esa es mi opinión,” aseguraba el jugador norteamericano.

A esta opinión se unió Jon Rahm, aunque sus explicaciones iban más por el lado de no mostrar las palabrotas o los enfados que tanto él como otros muchos tienen en el campo: “Lo primero es que la gente debe pensar que hablamos cosas muy interesantes en el campo, y no es así, no creo que aporte demasiado a las retransmisiones el escuchar lo que decimos. Por otro lado, creo que las televisiones necesitarían un retraso de 20-30 segundos en sus emisiones para tapar algunas de las cosas que decimos, porque no pueden escucharlas los niños, principalmente,” sentenció el actual número dos del mundo.

Por su parte, Jordan Spieth, que es el otro elegido para llevar el micrófono junto a Fowler, está algo más abierto a la idea, aunque con ciertas reservas: “La verdad es que me gustaría no haber sido el primero para poder comprobar cómo funciona, si eso te distrae de tu juego o si, por el contrario, no te molesta. En ese caso sí creo que puede ser un aporte para el espectáculo y para los telespectadores, y más ahora que no va a haber público y apenas habrá sonido en el campo.

En redes sociales está habiendo opiniones para todos los gustos, por un lado los puristas del golf, los que entienden que los espectadores pagan por ver deporte, no por los comentarios ‘privados’ de los jugadores, y por el otro los que piensan que esto es un espectáculo, que las televisiones pagan la fiesta del deporte y tienen derecho a exprimir al máximo lo que ocurre dentro de un evento deportivo.

Hay debate, y en nuestras redes sociales os leemos todas vuestras opiniones.