Tenemos un 'Pantojo' en la familia

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Profesionales
Fecha Jueves, 30 mayo 2019

Como dice una gran amiga mía, tenemos un “Pantojo” en la familia.

Dícese de aquel colectivo de fans que sigue a su querida Isabel allá donde vaya, de forma incondicional, no importa cual sea el repertorio o con qué vaya a ilustrar ese día a su personal. Su gente aplaude, grita y, en gran número de ocasiones, se vuelven bastante irracionales. Pues sí, tenemos un “Pantojo” en la familia. 

Y es que Sebas nos tiene hipnotizados y bastante desgastada, por cierto, la pantalla del teléfono de tanto actualizar el live scoring. Sé de alguno que ha terminado con tendinitis en el pulgar (el marido de mi amiga). A aquel que inventó los resultados en vivo no se le ocurrió pensar que todos esos protas tienen familia y amigos con derecho a vivir durante las vueltas de golf que disputan. No, no es posible hacer absolutamente nada que requiera un mínimo de concentración durante esas cinco horas. La ansiedad te lleva a actualizar incluso diez minutos después de que haya pinchado en el tee del 1, aún sabiendo que sólo ha podido pegar el drive y como mucho el tiro a green.

Yo juré y perjuré a principios de año que iba a tomar las riendas de mi vida y que no miraría un live scoring durante toda la temporada. (Risas). Y aquí estoy, cocinando un sábado, como si fueran a venir treinta comensales a casa, porque el Pantojo va primero después de 9 hoyos en la tercera jornada del Challenge de España, y no soy capaz de compaginar otra cosa que no sea cortar cebolla, patata o calabacín con actualizar el leaderboard.

Así he decidido hoy matar los cincuenta minutos entre actualización y actualización que lanza el Challenge. ¿Pero en realidad sabéis quién de los dos era el que iba para Pantoja cuando éramos amateurs no...? Efectivamente, una servidora. 

Como han cambiado las tornas, ¿verdad?  

Vivir con un jugador/a profesional no es fácil. Como dice Rotella en su último libro “Como piensan los campeones”, la pareja de un golfista tiene un papel decisivo en su carrera. Nosotros formamos una mezcla perfecta, pero a su vez explosiva, debido a la condición de ser ambos golfistas. Conozco de primera mano los problemas que tienen los jugadores/as del tour para encontrar una pareja estable, que entienda que cuando se van de torneo a Dinamarca-Bélgica-Portugal, todo in a row, se van verdaderamente a trabajar y no precisamente de turismo festivo.

Eso nosotros lo tenemos resuelto, aunque no por ello la cosa se simplifica. Como jugadora desde hace 20 años, profesional y entrenadora, es difícil mantenerse al margen de su golf, sin que te afecte como si fueras tú la que está en su posición. Saber cuando puedes y cuando no sugerir posibles mejoras técnicas, mentales o físicas, sin interponerte con su equipo de trabajo, es muy importante.  Remar en la misma dirección.

Si no coges las riendas de forma adecuada o no sabes gestionar ciertos momentos críticos, puede terminar pesándote más de lo que debería, y lo que es peor, que se lo transmitas de forma involuntaria.

Confieso que después de algún varapalo sufrido por Sebas, he llegado a estar días sin poder tocar un palo, en silencio por supuesto, poniendo buena cara y animándole todo lo mejor que sé hacerlo. Pero ya lo llevo mucho mejor... (vuelven las risas). Y ya de lo económico mejor ni hablamos, ¿verdad...? Lo dejamos para otro día.

Nuestro querido nos moviliza a todos, amigos, primos, padres, alumnos, fans espontáneos... somos capaces de levantarnos a las 5:00 de la mañana para hacer 400 km, verle jugar y volvernos. Otros cuantos son asiduos de las apuestas online.

Da igual el repertorio que tenga preparado para ese día, ya sea bueno o malo, simplemente poder disfrutar de cómo le pega a la bola es un lujo, al alcance de muy pocos de su tamaño. Él asegura medir 1,72 pero es tan solo un farol, no pasa del 1,70.

Como decimos muchos, relación distancia-consistencia-estatura probablemente sea uno de los mejores del mundo.

Al otro lado de cada jugador/a hay siempre una historia en paralelo, muchas veces desconocida y olvidada. La nuestra nada común. 

Sigue batiendo las alas, despegarás. #YouKnowIt