Cómo jugar en Europa mientras se vive en EE.UU. Así es la nueva temporada de Fernández-Castaño

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Fecha Domingo, 20 enero 2019

Gonzalo Fernández-Castaño ha iniciado un año 2019 diferente. Único. Será la primera vez que el jugador madrileño dispute el European Tour de manera íntegra teniendo la residencia en Estados Unidos. La primera consecuencia es que, sin duda, van a caer varios viajes transoceánicos para tratar de conciliar de la manera más eficiente posible el trabajo con la familia.

La estrategia ya está diseñada y puesta sobre la mesa. Gonzalo no se alarma. Los golfistas están acostumbrados a vivir con la maleta a cuestas. Lo da la profesión. Y además, al madrileño de Puerta de Hierro no le pesan los aviones. Así, el plan que ha dibujado consiste en agrupar la temporada en lotes de tres-cuatro semanas seguidas de torneos y otras dos-tres-cuatro de descanso. Así lo va a ir compaginando.

Por ejemplo, esta primera mini gira de Fernández-Castaño comprende los tres torneos del desierto: Abu Dhabi, Dubai y Arabia. Después, tendrá tres semanas de descanso antes de volver al ruedo en Omán y Qatar y, acto seguido, con la duda, de momento, de si jugará en Kenia después de Qatar, tendría otras cinco semanas antes del Trofeo Hassan II. Es decir, tiempo perfectamente distribuido para trabajar y estar en la familia.

A partir del verano, todo va a ser mucho más fácil. Su familia, con su mujer Alicia al frente y sus cuatro niños, Gonzalo, Alicia, Lola y el pequeño Mateo, se trasladarán a España para pasar las vacaciones. “La gran diferencia respecto al año pasado que jugaba en Estados Unidos es que podía ir a casa un fin de semana si pasaba un corte, y tampoco lo hacía siempre. Ahora no podré, al menos hasta el verano”, asegura Gonzalo.

Elaborar el calendario es una de las responsabilidades más importantes de un golfista año tras año. Le dedican mucho tiempo para tener el descanso imprescindible, llegar frescos y fuertes a cada cita y tratar de sacar el máximo provecho posible a sus cualidades según cada campo. Gonzalo deja una puerta abierta a la posibilidad de jugar algún torneo del Web.com Tour cuando esté en Estados Unidos, pero es bastante improbable.

Como decimos, los viajes son parte inherente en la vida de un golfista profesional. Son muchos aviones y muchas horas de aeropuerto. El año pasado, Fernández-Castaño contabilizó más de 190.000 kilómetros en vuelo (4,75 veces la circunvalación a la Tierra o la mitad de la distancia de la Tierra a la Luna). Una barbaridad. Bien es cierto que jugó más torneos que nunca en su vida (34) y que compaginó el European Tour con el Web. Una auténtica paliza por la que difícilmente volverá a pasar. De hecho, Gonzalo confiesa que su ideal será jugar 25, aunque después, obviamente, dependerá de los resultados que se vayan dando.

Gonzalo es de los que lleva bien la vida nómada. La espera en los aeropuertos es lo más tedioso, aunque si hay algo que no soporta es la comida de los aviones. “No me gusta nada, desde siempre. De hecho, siempre me llevo mi comida, un bocadillo, un poco de fiambre, una ensalada de quinoa… Me la hago yo y es lo que como en el avión”, afirma.

Es quizá una de las partes menos conocidas del golf profesional. Y es que hay mucho detrás de cada golpe y cada torneo.