Cinco madrileños han disputado el Masters de Augusta

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Profesionales
Fecha Jueves, 11 abril 2019

Hoy arranca una nueva edición del Masters de Augusta, el que para muchos es el torneo más especial del mundo y que tendrá a millones de personas pendientes de lo que ocurra en el soberbio campo de Augusta National durante los próximos cuatro días. La ‘Armada Española’ estará representada esta vez por cuatro grandes jugadores como Jon Rahm, Rafa Cabrera y los ya ganadores de Chaqueta Verde: Sergio García (2017) y José María Olazábal (1994 y 1999).

Ninguno de ellos es madrileño, pero Madrid es la comunidad autónoma española que más representantes españoles ha enviado al primer ‘major’ del año, con cinco de los 15 jugadores nacionales que han jugado este torneo.

Para encontrar al primero de ellos, hay que remontarse hasta el año 1959, cuando Ángel Miguel fue el primer español en pisar las verdes praderas de Augusta, teniendo una grandísima participación en su estreno, pues acabó en el puesto 25º, llegando a estar en los puestos cabeceros hasta la última ronda. Tras su debut, Ángel Miguel volvió otras cuatro veces al Masters de Augusta, pero en ninguna de ellas logró superar el corte.

El siguiente madrileño en cruzar el charco rumbo a Georgia fue su hermano, Sebastián Miguel, llegando incluso ambos a coincidir en más de una edición. Sebastián no tuvo tan buena actuación como Ángel, pues no consiguió jugar el fin de semana en ninguna de las participaciones que tuvo, años 1961, 62 y 64.

Casi 15 años después, en 1978, el gran Antonio Garrido fue quien tuvo el honor de portar la bandera de Madrid en este torneo tan especial. Aunque venía de su mejor año como profesional (en 1977 ganó el Campeonato del mundo junto a Seve Ballesteros, tres torneos del European Tour y terminó tercero de la Orden de Mérito), no tuvo mucha suerte en su única participación en el Masters, pues también falló el corte.

Y como la cosa va de familias, en 1998 fue su hijo, Ignacio Garrido, el que siguió los pasos del padre rumbo a Augusta. Al igual que su progenitor, Ignacio llegó a Augusta tras el mejor año de su carrera, pues en 1997 tuvo el enorme privilegio de jugar la Ryder Cup de Valderrama, aparte de ser sexto en la Orden de Mérito y lograr el triunfo en el Volvo German Open. En 1998 pudo jugar los cuatro grandes, pero tan sólo superó el corte en el US Open, por lo que la maldición del corte seguía cebándose con los madrileños tras la excepción de Ángel Miguel.

Hubo que esperar hasta el año 2012 para tener al siguiente representante, y es que Gonzalo Fernández-Castaño se ganó a pulso entrar al Masters tras unas grandes temporadas en el European Tour. Gonzalo por fin logró romper ese maleficio de los madrileños y el corte del Masters de Augusta, pues participó tres años seguidos y en todos ellos pudo estar el fin de semana, incluso soñando con algo bonito en los dos últimos. Es el único de todos que sigue en activo, y recuerda con gran cariño lo que vivió aquellos años:

“Participar en el Masters de Augusta fue toda una satisfacción, porque aunque varios amigos me habían invitado a ir en años anteriores, yo siempre me propuse que mi primera vez allí iba a ser como jugador, habiéndomelo ganado por méritos propios. El primer año está claro que es de aprendizaje, de disfrutar el momento y la ocasión, porque es un torneo muy especial en el que pasan muchas cosas. Ya solo el hecho de poder jugar las vueltas de prácticas allí con Olazábal es todo un lujo, porque él hace lo que en su día hizo Seve con él y otros españoles, que es enseñar los muchos trucos que tiene ese campo, a pesar de todos los cambios que ha habido estos años.

A José Mari le encanta hacer esa labor, y nosotros se lo agradecemos enormemente, porque es un recorrido que cuanto más lo conoces, más oportunidades tienes de jugar bien. Es verdad que tanto en 2013 como en 2014 tuve opciones de luchar el domingo por un top-10 que me aseguraba la participación al año próximo, pero no jugué nada bien en ninguno de los domingos, y eso fue una pena. Lo que sí recuerdo con mucha ilusión es el sábado de la edición del 2013 en el que jugué con Tiger, un mano a mano en Augusta que es algo para contar y recordar toda la vida. En general, mis recuerdos de Augusta son bonitos, y me gustaría poder repetir y jugar ese torneo aunque sea una vez más.”

Cinco han sido los madrileños que han jugado el Masters de Augusta, aunque también hay que hacer mención a Alejandro Larrazábal, jugador que actualmente tiene licencia por la Federación de Golf de Madrid y que jugó en 2003 como amateur tras haberse ganado la invitación por su triunfo en el British Amateur de 2002.

Ojalá podamos volver a tener pronto a más madrileños en este primer grande de la temporada y sumar más ‘Chaquetas Verdes’ para el golf español.